La historia del té en China comienza, según la leyenda, alrededor del año 2737 a.C. cuando el Emperador Shen Nong, mientras hervía agua bajo un árbol salvaje, vio caer unas hojas en su caldero. El aroma que emanó le hizo probar la infusión, descubriendo así el té (茶, chá).
Los seis tipos de té chino
Aunque en Occidente conocemos principalmente el té verde y el negro, China produce seis categorías principales basadas en el nivel de oxidación:
- Té verde (绿茶): Sin oxidar, fresco y vegetal. El Longjing (Dragón de Jade) es el más famoso.
- Té blanco (白茶): Mínimamente procesado, sabor suave y delicado.
- Té amarillo (黄茶): Raro y costoso, con un proceso de oxidación lenta.
- Té Oolong (乌龙茶): Parcialmente oxidado, entre verde y negro.
- Té negro (红茶): Completamente oxidado. En China se llama "té rojo" por el color de la infusión.
- Té Pu-erh (普洱茶): Fermentado y envejecido. Algunos cosechas valen miles de euros.

La ceremonia del té (茶道, Chádào)
La ceremonia del té china es un arte que requiere años de estudio. Cada gesto tiene significado: la temperatura del agua, el tiempo de infusión, el orden en que se sirve a los invitados. La tetera pequeña, las tacitas diminutas y el paño de té son herramientas de meditación tanto como utensilios.
El té como moneda
En la antigua China, el té comprimido en ladrillos (砖茶, zhuān chá) funcionaba como moneda de cambio en la Ruta del Té-Caballo, que conectaba el sur de China con el Tíbet y Mongolia. Un ladrillo de té podía comprar un caballo.